martes, 17 de febrero de 2009

UTOPIA Y AÑORANZA

Por Leomas

Son las tres de la madrugada y la campana del viejo reloj suena como de costumbre. Se levanta de la cama y ve un sofá que salta como resorte. Hay ruido de besos y una sonrisa fresca hace gala como si fuera medio día.

Que pasa en el aposento se pregunta y deja caer un clavel sobre el piso. Hay murmullos de celos en la escena y una lágrima rueda por la mejilla mas experimentada.

No te quiero aqui, dice una voz que salta desde las siluetas y hay un regreso al sueño de donde no debió levantarse. Dos almas separadas se pelean como encajes y un crisol esmeralda, lleva luz desde una pequeña ventana.


Llegó muy temprano la congoja y el desprecio se hace notar con nota musical. Hay burlas juveniles con látigo perfumado. Una colcha sale disparada como retazo de nacar y golpea el corazón de quien ama.

Es muy tarde para amarnos dice una voz entre cortada. Llanto para no tener que lamentar el encuentro. Los dos no entienden que el día empieza a llegar con el canto de los pájaros.

De nuevo se acercan cuerpo a cuerpo y se alejan con un saludo moribundo. No puedo ser tu amor y no me rindo dice el enamorado.

Un mandarino golpea la pared de la mansión y se despiertan del sueño que los llevó a imaginar el idilio de los dioses. Nuevas lágrimas caen como pergamino sobre el sol radiante y ahora si se despiden hasta no volversen a ver por la distancia.


Llega como relámpago la despedida y una cortina de seda se desliza por el cuerpo de quien está triste. Hay calor afuera y dentro una angustia de muerte.

Se despiden en la puerta y en silencio prometen jamás versen cara a cara. Todo ha pasado y se olvidan los dos, de los años que juntos construyeron un remanso.

No se volverán a ver y allí se rompe el cristal de un embrujo hechizado. La silueta mas fuerte estalla en llanto y la otra sale sin ninguna preocupación.

Han pasado 20 años y aún espera que la puerta no se cierre. Sigue allí al lado de la ventana esperando que llegue la voz que hizo brisa en el paladar.

Eso es imposible se dice en su silencio. Apaga la luz esperando el nuevo amanecer que lo llevará a la rutina pero antes mira la fotografía y sonrie al saber que el tiempo no ha pasado y que insiste hasta la muerte.

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