viernes, 6 de marzo de 2009

LA PERRA CHANDOSA

Por Leomas

Ella dormía debajo de aquello que fue un puente. Su estómago estaba tan inflado que daba la impresión que la cría iba a ser numerosa. Hacia dos años que no se bañaba y su pelo estaba greñudo. Daba la sensasión, haber salido de un basurero en guerra.

De pronto vió a lo lejos a un elegante gato que se lamia elegantemente su pelaje. Penso: "Oh que gato tan lindo, pero es orgulloso". La perra sin fuerzas para levantarse lanzo algunos quejidos. Esos llegaron hasta el gato y en forma cortez y valiente, se le acercó con disimulo a quien sería madre en ese amanecer.

El gato no le pregunto su procedencia, Simplemente la miró con mucha dulzura y le dijo: "¿Desea gran señora, ir a mi casa a tener un parto feliz?". La perra lo miró con desprecio y se hizo la muy inteligente. El gato le volvio a insitir. La perra le hizo caso al gato. El gato se las ingenió y como pudo, llamó a varios amigos gatunos. Entre todos la subieron a un costal de seda. La ambulancia gatunesca la llevó a un palacio que habia sido abandonado y que era la casa de los gatunos y gatunitos.

La perra se instaló en la nueva casa. Ella se sintió princesa. Los gatos la bañaron con Shampoo perfumado y flores de azahar. Lociones y aceites finos cayeron sobre el mugre de su cuero. La pobre y fea perra se convirtió en reina y dama. Con buena comida y la comodidad llego por fin a su espinazo.

Un gato médico atendió el parto. Poco a poco los críos se fueron aumentando y 14 cachorros de buena raza llegaron a ocupar la casaquinta invadida por los gatos.

La perra se sintió doncella y ya no comía lo que le traían. Sólo pedía sopa de pollo y satines finos para dormir y vestidos de lino.

Los gatos y sobre todo el gato mayor, le hacía caso y la reverenciaba. Despues de tres semanas la malcriada, era elegante y caminaba como quinceañera. Los hijos perrunos, poco a poco se acomodaron en las camas de los gatitos.

Los pobrecillos, debian dormir en otros aposentos y la mayoria lo hacía en la calle o debajo de los arbustos.

Los cachorros fueron creciendo y cada dia desaparecía un gatito de los bellos. No se hicieron investigaciones, porque los gatos que atendian la justicia, estaban enamorados encima de los tejados.

Los jueces entre lo gatos, gozaban de vacaciones. "Como de costumbre en el palacio", alguien dijo. La perra ya daba ordenes gobernando todo. Los pobres gatitos se fueron saliendo de la casa, mientras los mas educados, seguían obedeciendo a la perra.

Oh que dicha, dijo la perra, ahora soy la dueña y señora de este palacio y tengo mis esclavos y todos estos gatitos, deben ser mis criados y sirvientes.

El caballero gato, una noche hablo con la perra y le dijo: "Quiero esta noche que recuerde, que la justicia estuvo cerca de su cría y que aqui le alimentamos y le dimos albergue".

La perra ladró como nunca y con su bocota, casi se come al gato manso. Los gatos se revolucionaron con fuerza. Se unieron a otros amigos gatunos y entre todos sacaron de la lujosa casa escarpada a la perra con su perros.

Desde ese dia los gatos ya no casaron ratones y disminuyó el trabajo. Muy cerca a una montaña, los turistas encontraron unos huesos de cadaver.

Al investigar y ver los esqueletos, alli estaban: 14 cachorros de perro, un esqueleto de perra flaca y uno de un hermoso gato.

ADRIANA MI HERMOSA GITANA

Por Leomas

Tu familia vive en la carpa. Tu piel es bella con ganas, tu figura es de fiesta y estas como las mejores gitanas. Tienes quince cumplidos. Me dijo ayer su hermana. Ella afirma que los dos podemos ir a la cima con ganas.

Porque corres por los aires y prohiben que te hable de nacar. Porque oigo tus voces, en el cuarto de mi vida temprana. Escuché el canto de Renzo y su verdad llenó todo mi sueño, lo vi allí junto al carro. Su cuerpo estaba frío junto al tuyo.

Gitana de mis amores y de mis tiernas mañanas, gitana que te recuerdo siempre en las madrugadas. Gitana que llegaste a mi espacio, toda vestida de seda, gitana de mi fragancia, estuviste como un ensueño encendido. Gitana allí ¿Dónde estas hace frío?

Los montes de tu Pamplona, recuerdan ese tu aroma, los árboles de la loma hacen vibrar la ventana. Hay una puerta cerrada con fino cerrojo de oro y hay un candado en mi vida, que no deja que otra te espante.

Ayer hace ya varios años, reías en los atardeceres, hoy eres sol resplandeciente el que hace reir mi recuerdo. Adriana de mi mañana, porque no volaste conmigo. Adriana de la fragancia, porque no escuchaste mi ruego y no hubieras ido.

Nos alejamos para siempre como dos horizontes perdidos, nos amamos como novios y como claveles encendidos. Las voces siguen igual como las rocas del viento. Las piedras llegan allá, a esa cruz incrustada. Hoy quisisre decirte que la fiesta inicia radiante

Los dos estábamos allí y ellos cortaron las rosas. Los claveles dieron al aire su aroma. Adriana mi gran gitana ahora estás en ese muerto nido. Adriana en todo este tiempo te espero y no he dormido.

Adriana porque te fuisteis allá donde yo aún no he ido. Adriana de mis recuerdos, hoy sigo esperando con mi amor escondido. Adriana es bello tu nombre pero mas fresco tu rocío.

martes, 24 de febrero de 2009

EL OTRO CUENTA FELIZ SU INFANCIA

Por Leomas

Todos como el viento quedaron por fuera de la gigante casa. Sobre la calle La bella mansión cerró sus puertas para siempre a sus inquilinos. Cada cual a solas buscó una nueva morada en medio de tempestades. Al final de la pubertad el colegio y los amigos no entendieron aquello que pasaba. Nadie se enteró por la distancia entre las estirpes. En forma hermética aprendieron los niños a guardar silencio y a no quejarse frente a nadie y nada. A la intemperie y como unos más de los desamparados, salieron en busca de la primera aventura de vida y de una nueva almohada. El progenitor tomó una medida muy drástica por buscar amor entre faldas moderadas. El hambre y la falta de recursos económicos de los pequeños fueron testigos de la retirada y del atropello. Las mariposas de Agosto acompañaron la caminata. Los rústicos baúles de los remiendos guardaron para siempre la nostalgia. No hubo lágrimas y no había quien los mirara.

Los pisos estaban sólo en tierra y los murciélagos los visitaba. Los ranchos de Margarita y Ofelia llenaron de familiaridad el retoño de lo insólito como encanto en esa retirada. La rosa blanca de la mañana hizo brillar las ideas y los nuevos proyectos improvisados. El sueño llegó hasta el futuro que no se esperaba. Hoy a todos les produce risa el suceso. Les causa añoranza no pisar de nuevo las "Aguas Claras" y el Río de la Magdalena con su ciénaga que los observaba. Ellos jamás volvieron a ver los claveles del patio de los Montoya. Los vecinos sólo reían del acontecimiento a carcajadas. Las flores y los retoños quedaron como chamizos sin su fragancia. Los aromas de la primavera se estancaron como fuerte verano de asonada.

Uno por uno de los parientes y conocidos se fueron escondiendo de la pésima jornada. Los más cercanos se hicieron los de la “gota gorda y amarga” como una marranada. Ellos eran adolescentes y salieron sin nada. No hubo ayuda para sembrar de nuevo la palmera frente a la puerta principal o para mirar por encima de la tapia de los Díaz. Jamás volvieron a escuchar los golpes en el techo que eran producidos por las piedras que lanzaban los "Vanegas" sobre el tejado y esos grandes muros. Lejos de la comarca todos recordaban la llegada del “lechero” o del vendedor de fruta cerca al cartero. Los limones ya no fueron testigos del fuerte sol sobre la pradera con olor a petróleo.

Cajas y maletines viejos estaban al lado de las pocas pertenencias. El sol diario de la mañana se oscureció por varios meses en esas trasnochadas. Corrieron a refugiarse a casonas pobres y extrañas y a mundos que ni los arbustos acostumbraban. Los baños de la modernidad no existían y la regadera era una destartalada. La "totuma de guarapo" regalada por los fanáticos a la doña, hizo de ángel guardián en la historia narrada. Tortas de amor con chicharrón y agua de panela, llenaron el estómago de los pequeños. El paisa de los dulces quería llenar de placer su propia aventura pero se impuso la fragancia de la templanza. Hubo pureza y brillo de encanto en el suelo de los matorrales de la pequeña quebrada.

La campana del Colegio sonó muy triste cada día sin sus viejos alumnos. El joven ruiseñor dejó de cantar en la ventana añorada. Venas y arterias bajaron su energía y hubo fiebre que causó revuelo. Los alimentos escasearon por varios meses sin quien trabajara. Los niños iban en busca de comida a una estación en donde el tren nunca pasaba. La pobreza de los obreros con sus fuertes jornadas llenaba de confusión la geografía entre cortada. El despiste de lo inesperado era música como serenata. Hubo noticias y esas crearon confusiones en las mentes doradas. Nunca perdieron el abolengo de su raza. La sangre real de los cuentos, llenó el vacío de los desvelos. Había claveles rojos y morados por todas partes donde caminaban. Esos llenaron de belleza el paisaje de la ramada.

Llegaron las vacaciones y el mayor tomó una fuerte e incomoda decisión. "Debo abandonar esta urbe" –dijo- y salió rumbo en busca de solidaridad a la "ciudad frontera". Un bus viejo y raído lo llevó al final del túnel que se iluminó al llegar a su destino. El hubiera querido que sus hermanos menores lo acompañaran. Fue rápida la acción y no hubo tiempo para pensar en lágrimas. Fue bien recibido por una diosa llamada "gata" de rojo escarlata. El esposo también aportó al visitante con sus juegos y bromas que llegaban hasta la “pista”. Las calles de la nueva ciudad estaban mal pavimentadas. La luz de la vida y de cada estirpe estuvo lejos de los rincones de los negocios. Se estacionó la primera motocicleta en la puerta principal del huésped en la navidad hospitalaria. El viajero se subió con fuerza de lobo experimentado sin saber nada. Esa hizo su agosto dentro de la exploración como antesala a quien complace la nada.

El pequeño vehículo frente a la ventana sorprendió a los parientes. Simplemente el pasajero alzó su mano derecha para despedirse sin importarle nadie. No era precisamente una princesa quien lo transportaba. Su figura de hermoso león de fuego lo hacía parecerse a esos de los cuentos de hadas. La escena se repitió cada noche y la oscuridad de la "quinta" y "sexta", hacían que los besos llenaran el vacío con más hechos de éxtasis con cristales de azahar. Caricias y suaves mordiscos eran de danza en algunas madrugadas. La brisa de "Los Alisios" refrescaba la aventura como una telenovela escriturada. La altura de quien conducía, estaba por encima de la carretera y del canal que de la Avenida de la indisciplina llevaba al Zulia y al Río de la mudanza.

Aquel Diciembre fue de resplandor. Los vinos y el contacto con otros adolescentes, hicieron llenar de fantasías los días, tardes, noches y hasta las mismas carcajadas. Todo era un sueño entre la realidad y la esperanza. Sobre la calzada en la misma vía, quedaron las sillas fabricadas en mimbre y aluminio. El beso de ese primer amor de enamorado en la madrugada y la cocina de Rosa, guardan hoy el mejor de los recuerdos. El mayor de los invitados se hizo el “de las gafas”. A él también lo llenaron de besos y caricias y fue precisamente la mejor de las miradas. El cuerpo despertó su apetito lívido dormido en el indefenso combate. La música llegó de México y su intérprete estaba a la moda. La fineza en cada movimiento del artista, hacía dudar de la tradicional costumbre engalanada.

La “plaza de mercado” ofrecía la mejor de las mesas con su culinaria. Sobre las esquinas de las avenidas estaban cada tarde las mujeres con ollas improvisadas, ofrecían “fritanga” de cerdo y res. Seguramente los bailes y cada esfuerzo, llevaban el colesterol lejos del cuerpo de los romanceros. Al caer el sol todos llegaban allí a saborear la comida criolla. Tomaban jugos sin control de los grupos de higiene y no pagaban impuestos. Estos llenaban de alegría la vida y la juventud galardonada. Algunos comían el “plato de gallina criolla” o el famoso pezcueso relleno de esos que nunca faltan. Como siempre quienes no tenían dinero no saboreaban nada.

Cada día sumaban los mejores cuentos de la época. Hoy ellos no se arrepienten. El néctar de los besos de adolescentes les hace vibrar la sangre de los guerreros y mancebos de lo inesperado. Las rifas y los espectáculos eran parte de la historia. El protagonista aprendió a conocer los cosméticos costosos y perfumes. Los fines de semana se entraba a los organizados prostíbulos existentes sobre todo el de las “muñecas”. Las convencía a todas y les ofrecía el mejor de los productos que ellas en silencio y fino tacto compraban. Uno y otro “muñeco” también los adquiría. Todos pagaban con dinero extranjero. El valor del producto y cada ganancia iban a servir de acicate para las lociones, ropa fina y viajes del aventurero. El billete hizo fiesta en los pantalones. La suma del dinero estuvo colocada en una pequeña cuenta bancaria que el tiempo ha borrado porque no existía el computador.

Se inventaron muchos viajes y recorridos a varios municipios de la estancia. Al lado de las ventas, se llevaba ropa de baratija y era revendida en las calles como subasta. Calzones, sostenes y faldas de niñas y de damas se ofrecían en cada pueblo. Las manos y las voces eran rápidas como las gacelas. El águila estaba celosa porque había competencia y ganas. Algunas chicas también se beneficiaron de los músculos y uno que otro campesino gozó con el producto. También brilló la inexperiencia con las incógnitas reservadas. Los buses de la época eran tan lentos que los brazos de los chicos como pájaros, estaban siempre por fuera de las ventanillas cerca a los grillos, agarrando las ramas de las plantas que allí colgaban al lado de las carreteras que parecían “camino para mulas”.

Una tarde en el pueblo vecino de la otra nación, apareció un amigo pariente de la familia del jovenzuelo e invitó al protagonista a la ciudad del "Centro". Allí se movió y olvidó los amores fronterizos y llegaron otros entre los libros y la excelente mesa. Había distancia entre el lugar y el nuevo colegio. La camioneta negra estaba segura de llegar diariamente. El joven de raza negra y de apellido "Ángulo", era el más cercano a la mirada del “ahora con mansión”. El calor fuerte de la tarde lo dejó sin complacencia a la propuesta que le hicieron debajo de los árboles de matarratón.

Todo se convirtió en un hermoso idilio para el mozo. El baile, las ventas y el vino se transformaron en convento. Cada día en la madrugada era feliz llegando al recinto sagrado, para ayudar dentro de la Santa Misa. El sacerdote Gonzalo, era uno de los santos que el joven admiraba. Su fuerza de misionero estaba por encima de la organización religiosa. El año se pasó volando como águila para todos. Al llegar la segunda navidad estaba de nuevo fuera de casa paterna del adolescente. El corajudo infante pensó irse para una urbe más grande. Todo estaba listo y las notas del colegio fueron sobresalientes. El presbítero quedó feliz del muchacho y le aconsejó ir primero a una ciudad más pequeña antes de mudarse a la gigante plaza.

El oscar llegó como amigo desprevenido a la urbe. Los dos empezaron a ver la vida diferente. Hoy es rutina en cada jugada. Si se repitiera la circunstancia detendría el sol de la raza. El no cambiaría el lujo de lo moderno por la risa suave y la dicha que produce la memoria del regreso. Cada camino es un recuerdo y cada hecho llena de placer la nostalgia.

Hoy todos siguen en la jornada. Un tercero cruzó el mar a mucha distancia y aún no se sabe de él nada. Es la vida, es el suelo y es el canto que alguien nuevo escucha sin fragancia. Jamás regresará la juventud, eso es lo de menos dicen quienes tratan de vivir felices como el viento. Lo más fuerte es haber estado todos en un mismo suelo con dicha, en interrogante y sin casa.

sábado, 21 de febrero de 2009

ASESINATO EN LA CALLE 14

Por Leomas

Eran las 12.00 de las noche cuando empezó la balacera. Un grupo de hombres armados con pasamontañas y ropa ligera dirigió la matanza. Los transeuntes nocturnos quedaron asustados y la sangre sobre el cemento dejo un mapa de venganza.

Cayeron 7 mujeres y 5 jóvenes en la cancha. El fotógrafo reconoció a tres de los cuerpos baleados. La prensa distribuyó la noticia escasamente sobre la mezquina danza. Los políticos se reunieron para asumir el control pero a distancia. El Alcalde bajó la cabeza, mientras el juez interrogaba y el teniente del sitio gritó con hipocresía, en forma desesparada.

Las autoridades concluyeron que eran fuerzas extrañas. La gente del pueblo decía: "Todos son sicarios de esta misma comarca". Algunos casi en silencio y con disimulo gritaban: "A esos los llaman mano negra y ninguno tiene fragancia".

Las funerarias abrieron su propiedad y los gastos sin piedad tocaron todos los bolsillos. La Primera Autoridad aumentó con farsa sus recibos. Gente de varios lugares llegaron al mismo entierro. Todos en caravana, desfilaron como en destierro. Rosas de varios colores y frescos claveles sin gracia, hicieron gala presente con traumas, congojas y trampas.

La multitud consternada oraba con rezos y alabanzas. El cura del pueblo gemía demostrando templanza. Los mas listos sabían quienes habían disparado. Para no meteresen en líos se fueron a sus arados.

Los estudiantes miraban los cuerpos y estaban muy destrozados. La gente de la población denunciaba: "conocíamos sus andanzas". Eran homosexuales y ellas mujeres de vida y elegancia.

En las noches los culpables repitieron sus crueles y bajas hazañas. En las paredes del centro, los valientes muchachos a las escondidas, escribian los nombres del grupo que asesinaba cada partida. Los asesinos se reían llevando la noticia a los autores y el vino de los señores, se regaba con panes finos.

Los pobladores con verguenza, sintieron temor en las esquinas. Los prostíbulos cerraron por prevención sus cantinas. Los celadores en fila se uniformaron como gorilas y los periodistas como de costumbre guardaron con egoísmo la información.

Cayeron varios muchachos bajo las balas de plomo. Los nombres de varias damas, hoy están en la lista de los tomos. Los libros se fueron llenando, mientras la impunidad reinaba en la patria sin seriedad.

Una noche los perversos, dejaron un gran vacio y sobre un pavimento cayeron 35 muertos y 100 heridos. Todos hacian vida nocturna y algunos desentendidos, que pasaban por el lugar algo desprevenidos.

El teléfono del Juez sonó muy en la madrugada. La voz le dijo con fina pausa: "Su hija ha sido asesinada". Los altavoces del cuartel llamaban al teniente con buena panza, para darle la noticia que su hijo de 18 años, falleció en la matanza.

El Alcalde no se escapó de la misma llamada. Su esposa le comunicó: "nuestra hija fue masacrada". Los asesinos llegaron alegres antes del canto del gallo, para pasar su parte de victoria a sus jefes en finos caballos.

Esta vez las emociones no lograron su fin. El grupo enloquecido empezó un nuevo pazquín. Como culebras heridas se hicieron cruces de dolor. Uno desde otro salón empezó una nueva y cruel balacera.

Cayeron los encapuchados muertos como cucarachas de plaza. Sus sesos quedaron esparcidos por metros y a la distancia. Entre los mismos asesinos se mataron a quema ropa y las pistolas brillaban como regalos con coca.

El pueblo quedó sin alcalde y nadie reemplazó al militar. El juzgado cerró sus puertas y el pueblo no volvió a ver al cura. La "Mano Negra" se ha ido dijo la radio del lugar. La gente enfurecida se convirtió en una turba sin par.

El cuartel fue destruido y se quemó La Alcaldía. Las paredes del juzgado hoy recuerdan algunas algarabías. Aumentaron los entierros en el pueblo de los desalmados. Los mismos muertos que eran los reos, los enterraron como desnaturalizados en un solar de don nadie.

Una tumba comunal para el grupo de encapuchados y hasta los libros de cuentas llenó la tierra y el sembrado. Todos fueron culpables incluyendo a toda la prensa, porque permitió la masacre sin denunciar nunca a los culpables.

Hoy la costumbre pasó a otras manos y a otras mentes perversas, pero como nada se oculta a esos les llegará su cuenta. Y como se dice en nochebuena: "Quien desea vivir feliz debe respetar su propia vida y la misma vida ajena. Quien busca la muerte, su vida y la de los suyos, dependen de la revuelta.

Amar y dejar vivir no se aprende en la madrugada. Quien asesina a su gente, como a los puercos, les llega la retirada.

viernes, 20 de febrero de 2009

Y SE LLAMABA RICARDO

Por Leomas

García Cadena estaba llena de risas, juegos, caballos, ganado, trenes y cultivos. Allí en medio del silencio el joven visitante regó su plantío. Dos razas entrelazadas que no los dejan saludar y dos pueblos distantes de riquezas y del río. Tres ideas de familias, contrarias a los nuevos amigos.

El Hospital cerró sus puertas muy en la madrugada y el expreso automóvil llegó con gente muerta de frío. Subir al último piso les costó varios suspiros. Las enfermeras les dijo: Allí está él pero ya no siente escalofrío.

Sábanas blancas sobre su cuerpo, cubrían su rostro dorado. Su risa de ángel divino, llenó todos los vacios. Los médicos dijeron en coro: El ya no regresará al combate. Al ver la nueva mirada, sabían que la de él fue brillante.

No entendieron la crueldad de ese día inesperado y pensaron que el sol se detuvo. No comprendieron la gravedad y el mundo los hizo testigos. Lágrimas sobre el colchón y algunas sobre la almohada, regaban su parentela. Látigos en el corazón cayeron como centella.

La noche se hizo bien corta y la mañana llegó. Gritos desgarradores de su vieja, se escucharon en el balcón. Claveles sin el rocío hicieron algunas congojas. Un fuerte viento sembró oscura conmoción. Testigos de la tristeza estaban en todas partes y rosas fuertes y rojas, se esparcieron como diamantes.

Tristes quedaron los dolientes como águilas plateadas sin control. Hay palomas en la ventana dijo quien abría el postigo. Hay gente en el primer piso y todos lloraron de lástima.

El suelo dejó la jornada y el calor los hizo despertar. La sirena dió la retirada y cada llanto dejó de sonar. Hay hechos de causa en refriega, que niegan el ocaso azulado. Recorre cada suceso un hermoso manantial y aún en las noches frías, estás allí como oro sin lugar.

Cosas de la vida dice el poeta sin causa. Traiciones clama el pariente cuando no hay quien pague la fianza. Todos siguieron allí por horas esperando que despertara y alguién quiso decir: Esto no es un sueño y desde hoy habrá distancia.

Hoy está en la pared para siempre su hermoso y bello retrato.

jueves, 19 de febrero de 2009

Medicina casera contra el envidioso

Por Leomas

Se ha preguntado usted: ¿Porqué soy envidioso?


Los especialistas en conducta y comportamiento humano, no saben a ciencia cierta la causa y el origen del ser del envidioso(a). Aún los muchos profesionales y entre quienes van a las aulas universitarias y a los mismos laboratorios de investigación, la envidia se hace notar y hace parte del vivir de la moderna so(u)ciedad. La competencia aparece y nadie tiene en cuenta el talento del protagonista que avanza con éxito. La envidia dejó secuelas en el pasado. Fue la inquisición una respuesta violenta y sanguinaria de envidiosos y vagos, contra los creadores, innovadores, pensadores y quienes tenían la verdad con razón en la praxis.

La envidia Por lo general está mas en mentes débiles, ineptas, mediocres y desocupadas. El envidioso goza de permanente complejo de superioridad. Hay un refrán que resume al envidioso: "Sufre cuando los demás gozan y goza cuando los demás sufren". El envidioso nunca da la cara de frente y critica desde su propia cocina. Siempre usa frases como: "se dice que...", "posiblemente es...", "a mi no me consta", "nadie asegura lo contrario pero...", "ese se cree el mejor de todos", "esa se cree la mujer maravilla", "ni siquiera fue a la secundaria", "yo si soy profesional", "yo soy el mejor de todos", "ojalá tuviera mi apellido", "mis hijos son los más bellos", "mi esposa es la mas hermosa de todas", "soy de una familia de reyes y príncipes", "Dios me dio dinero, prestigio y fama", y otros muchos y muchas.

El envidioso es un ser atormentado y tiene a su vez desequilibrios de tipo sexual. Sus amores son platónicos y como no las sabe usar bien, se las imagina en forma contraria al suceso. Nada lo complace y "ni raja ni presta". Los facultativos de la experiencia y los sabios latinoamericanos, han creado la siguiente medicina para transformar al envidioso en un ser productivo, sociable y de buenos modales:

1. Tomar 5 vasos de agua pura en ayunas hasta que su cuerpo lo obligue a ir al baño en forma urgente para expulsar la angustia existencial por ciclos.

2. Caminar en las horas nocturnas dos horas diarias. Preferiblemente a orillas de un río o de una quebrada. Si no hay una de las dos usar la piscina de un club proletario. Debe alejarse de la playas para que no vea bellezas y/o curvas de los otros o de las otras. No deben ir a Miami y menos a Cartagena de Indias. Que ni se les ocurra ir a Francia en época de verano y cuidado con pisar Madrid. Allí puede haber excelente competencia. Se les recomienda alejarse de carnavales, fiestas y parrandas.

3. Consumir 1 limón cada tres meses antes de acostarse durante tres años.

4. Leer un libro de literatura infantil o cuentos de hadas, cada tres días durante 10 años.

5. Improvisar danzar en punta como en el ballet, 10 minutos a medio día cada día, durante 15 años al aire libre.

6. No ver, leer y/o escuchar noticias reales. No escuchar noticieros verídicos. No leer periódicos en su propio idioma. Alejarse de los periodistas de por vida y de los micrófonos y mas sin son usados para aumentarla.

7. No escoger la profesión de periodista y menos la de comunicador social. Evitar tener en casa cámaras de fotografía, grabadoras o filmadoras.

8. Unirse a los grupos no anónimos o a aquellos personajes que creen en brujas, fantasmas, magia y hechicería.

9. No ingresar nunca a un grupo espiritual y menos si allí hay "santos y santas" como esculturas o pinturas. No confesarse con un cura y menos si el sacerdote es soltero.

10. No usar reloj de mano. Sólo en caso de emergencia lo puede portar. Cuando va al trabajo ir por donde no caminen personas de la mano de otro.

11. Se le recomienda soledad a todo tiempo. Debe alejarse de las multitudes y de los multicolores. No debe vivir en Toronto ni en ciudades o pueblos multiculturales. Debe cambiar de lugar ojalá lejos de la civilización cada 6 meses.

12. Permanecer soltero(a), toda la vida al menos que se enamore de otro(a) envidioso(a) igual o peor.

13. Dos envidiosos enamorados pueden ayudarse mutuamente y ser felices eternamente. Se les recomienda altar y matrimonio en secreto.

Favor no confundir envidia con chisme. Ese es un tara que mas tarde le daremos la fórmula de solución y la medicina para removerlo.

Éxito y esperamos pronta recuperación.

martes, 17 de febrero de 2009

UTOPIA Y AÑORANZA

Por Leomas

Son las tres de la madrugada y la campana del viejo reloj suena como de costumbre. Se levanta de la cama y ve un sofá que salta como resorte. Hay ruido de besos y una sonrisa fresca hace gala como si fuera medio día.

Que pasa en el aposento se pregunta y deja caer un clavel sobre el piso. Hay murmullos de celos en la escena y una lágrima rueda por la mejilla mas experimentada.

No te quiero aqui, dice una voz que salta desde las siluetas y hay un regreso al sueño de donde no debió levantarse. Dos almas separadas se pelean como encajes y un crisol esmeralda, lleva luz desde una pequeña ventana.


Llegó muy temprano la congoja y el desprecio se hace notar con nota musical. Hay burlas juveniles con látigo perfumado. Una colcha sale disparada como retazo de nacar y golpea el corazón de quien ama.

Es muy tarde para amarnos dice una voz entre cortada. Llanto para no tener que lamentar el encuentro. Los dos no entienden que el día empieza a llegar con el canto de los pájaros.

De nuevo se acercan cuerpo a cuerpo y se alejan con un saludo moribundo. No puedo ser tu amor y no me rindo dice el enamorado.

Un mandarino golpea la pared de la mansión y se despiertan del sueño que los llevó a imaginar el idilio de los dioses. Nuevas lágrimas caen como pergamino sobre el sol radiante y ahora si se despiden hasta no volversen a ver por la distancia.


Llega como relámpago la despedida y una cortina de seda se desliza por el cuerpo de quien está triste. Hay calor afuera y dentro una angustia de muerte.

Se despiden en la puerta y en silencio prometen jamás versen cara a cara. Todo ha pasado y se olvidan los dos, de los años que juntos construyeron un remanso.

No se volverán a ver y allí se rompe el cristal de un embrujo hechizado. La silueta mas fuerte estalla en llanto y la otra sale sin ninguna preocupación.

Han pasado 20 años y aún espera que la puerta no se cierre. Sigue allí al lado de la ventana esperando que llegue la voz que hizo brisa en el paladar.

Eso es imposible se dice en su silencio. Apaga la luz esperando el nuevo amanecer que lo llevará a la rutina pero antes mira la fotografía y sonrie al saber que el tiempo no ha pasado y que insiste hasta la muerte.

sábado, 14 de febrero de 2009

HICISTE FLORECER ESTE AMOR

Por Leomas

Una célula despegó del sol hace varios años y hoy llegó a mi corazón como tesoro y encanto. Encendió fuego, con rubí rojo brillante y lágrimas de oro se desprendieron de mi corteza. Hubo relámpagos de amanecer y tu fuerte silueta, decoró la habitación que estuvo cerrada. Ráfagas de pétalos soñados, adornaron mi ventana y brotó un cristal con música e hizo fiesta y danza en mis sentidos.

Como terremoto en la distancia, llegasteis a mi vida. Como un tsunami, movisteis la tierra que llevo dentro. Semillas de azucenas, rosas, claveles y lirios, nacieron como en primavera. Al poco tiempo regado el plantío, todas florecieron y aromatizaron mi existencia. Ahora estás aquí. Tu húmedo y maravilloso néctar perfumado me alienta.

Un jardín inmenso y fresco, irradió tu fina mirada. Invadió todo mi ser tu exquisita palabra. Sembraste ternura y tuve miedo de perderte con la claridad del día. Creí con seguridad al minuto, que habías llegado y dormí esperando despertar sin borrar el sueño dorado. No hubo nubarrones y los cristales de nieve, avisaron de tu llamado.

Ahora nunca te debo perder. El sol desde donde salisteis, mostró complacencia y cada átomo en su composición, lanzó suspiros de vida. Todo es sonrisa y han desaparecido mis tristezas. Me hicisteis sonreír en medio de la trajedia de los últimos años. Tu linda figura, transformó mi alma. Fuertes vientos llegaron desde el sur y calentaron el inmenso frío del invierno. Ahora hay verano en mi cuerpo. Alas de acero, fueron revestidas con linos blancos y dorados. Tu sonrisa conquistó con manantiales, el desierto que se estaba formando y nuevas plantaciones renacieron. Todo se volvió melodía de los dioses y dejé caer mis secretos sobre tu belleza.

Hoy he decidido quedarme dentro de tus brazos. He firmado un convenio con mi mente, para escriturar de por vida, esta alianza que mueve la montaña de mi romance. Quiero que nunca te vayas y que me dejes entrar en tus propias entrañas. Tengo varias espadas de plata para protegerte y un escudo en quilates, te hará inmune a lo desagradable. Decirte amor es pequeño. Estoy usando mi escasa imaginación, para enviarte mi alma.

Regálame tu risa y haré un nicho para guardarla con coraza invisible en mi pecho. Entrégame tu vida y has con la mía una sortija. Estoy listo sin desesperarme, para conquistarte. Quiero construir una casa con aromas celestes, para rodear el amor que siento. Cuando llegue a tu ciudad, te entregaré mis besos. Mis caricias serán sólo para ti. Mi cuerpo todo, esta sonriente y quiere volar a tu encuentro. Espérame y no me dejes. Como te extraño y como te pienso. Eres un manjar exquisito y quiero probarte siempre.

He vuelto a componer para ti y tu has puesto energía a mi atardecer. Ahora hay luz muy fuerte y desaparecen las sombras. Te aseguro que ya no habrán fantasmas. Si tu me dejas entrar para amarte, derretiré las penas del pasado y eres desde ayer mi futuro. Eres mi presente y quiero ser tu siempre sin recordar el ayer.

SALVADOR ALLENDE GOSSENS


Por Leomas

Un día de 1908, laureles, lirios y azucenas, rodearon la hermosa cuna del infante Salvador Allende Gossens. Un suave perfume a flores silvestres, penetró desde la ciudad de Valparaiso en Chile, a toda la America criolla, propiedad de los indígenas de siempre, recordando que esa nación es de los perseguidos y atropellados “Mapuches”. Su luz venía alta de la cúspide roja en la escarlata galáctica. Angeles y serafines rodearon el hogar del recien nacido. Maestros del infinito, arribaron a la tierra para homenajear al niño, que con su seria sonrisa, hizo disfrutar y extremecer a una familia, con sus primeros cambios y un bello sol a cuestas. Rosas rojas invadieron su habitación y pétalos dorados amarillentos por el oro de su encanto con su fragancia, cobijaron las sábanas que cubrian el cuerpecito del clavel. Su madre dijo ver mariposas aterciopeladas en el espacio del país, que guardó silencio del asombro. Vibraciones de rocio, trasladaron su humedad desde el Polo Sur, para refrescar y animar la piel amurallada, de quien traía un manantial de cristales sonrozados. Desde ese momento su señorío, lanzó amorios a quienes estaban pisoteados por los injustos que se apoderaron sin escritura del planeta de las contradicciones. Llegó al mundo cargado de ilusiones sanadoras con un taller de instrumentos quirúrgicos y de un material por encima del cobre de la disputa de su suelo.

Se inclinó por la medicina para calmar la sed de justicia de su amado pueblo. Muy temprano comprendió que los malvados tenían en la miseria y en la pobreza a su gente y a todos en la ruina de las ambiciones. El planeta azufrado había vomitado desde una oscura galaxia, a un demonio que durmió 9 meses en vientre prostituto y nauseabundo de las alcantarillas. La maldita sabandija logró en lo oculto de la noche, esconderse con ropajes disfrazado de lo excelso. Dentro de las cenizas putrefactas, un volcan de muerte, lanzó al aire de los contaminados y desocupados vampiros, a un tal Augusto Pinochet Ugarte. El y sus secuaces uniformados, fueron preparados bajo la sombra barbaril y cruel de quienes no hacen parte del verdadero norte. El 11 de Septiembre de 1973, los dioses del olimpo se alinearon para recibir el cuerpo inerte del líder asesinado, que había caido por las balas tóxicas de los cobardes y por quienes para aparentar masculinidad en Santiago, llevaban dentro de su doble vida y debilidad: Una bota militar, que los hizo lanzar en el pasado reciente, bombas sobre ciudades indefensas y que hoy esos mismos lloran en soledad enfermiza con sus monstruos protagonistas.

Arcángeles y querubines en coro, cantaron al universo y abrieron la puerta eterna de la justicia, al ver llegar a quien en la tierra había iniciado la dosis de amor e igualdad entre los oprimidos de una parte del sur de la esfera con matorrales. El cielo abrió su compuerta para recibir el alma del masacrado y junto a él a otros y otras, que llegaban con guitarras, delantales, azadones, libros, palas, tizas, estrados, tarimas, lápices, borradores, cuadernos, tableros, escritorios, ladrillos, plantas, laboratorios, verduras, hortalizas, tomates, duraznos, manzanas y pizarras. La tierra se oscureció hasta el horizonte, mientras los tanques y los rifles demolían demencialmente las paredes de los cuerpos y edificios. Los cascos de los salvajes arremetíeron contra la vida y destruyeron la misma especie. Los cadaveres de los escogidos estaban esparcidos por las calles y oficinas, como naipes y barajas de brujas. El desespero fue total con su penumbra. Ningún gobernante de las Americas, gritó a favor de los indefensos. Las campanas de los complices sonaban al unísono invitando al cementerio. Siluetas de hombres corrompidos con sotanas iguales a engendros malignos, bendecían a los sicarios, psicópatas y mal nacidos, que heredaron con ellos la plaga del destierro.

Con cruces y rezos de la caverna infernal, echaban agua en forma de rito sobre el material de los uniformes y vehículos de los desnaturalizados protagonistas del genocidio. Arriba en las Alturas y sobre una mesa de oro puro y base de nacar fosforescente, se leyó un decreto de santidad eterna en la persona de Salvador Allende Gossens y de cada uno de sus seguidores asesinados en esos días que duró largos años. Uno de los arcanos maestro de la ceremonia, maldijo para siempre a la guarida de Augusto Pinochet Ugarte, a sus descendientes bastardos y a cada una de sus generaciones y la de sus compinches incluyendo a los actuales varones y mujeres que usan el verde olivo en sus falsos trajes con sus ruines escudos que ponen como señal de quienes ya están muertos en vida y que juntos llegarán al mismo lugar que hoy ocupa en la oscuridad un tal Pinochet.

NO ES LA CARNE DE CERDO


No es fácil para quienes escriben enviar mensajes a esos o esas que no han visto en la vida pero tienen la seguridad que existe en un punto de la tierra y/o dentro del infinito de la galaxia cuando se atreven a redactarla. Todos nos mostramos al mundo de los mortales terrícolas como individuo de servicio. Como lo suponemos no somos nadie para saber quien es verdadero y quien no es real dentro del planeta de la sencillez. Ninguno de nosotros ha visto la luz sobre la sombra sin embargo todos queremos alumbrar aún desconociendo la profundidad de la oscuridad. Creemos que existe el universo sin haber coexistido fuera. Nos imaginamos volar al infinito sin amigos y confiados en verdades que a veces se hacen amargas al comprobar la mentira que ellas encierran. Los hombres (varones y mujeres), estamos solos en el mundo y no hemos materializado la justicia. No tenemos con quien compartir la senda del amor.

Todos estamos equivocados. Unos echan mas leña en el fuego del desorden que otros. Sabemos que no somos la excepción. Nunca afirmamos tener la verdad total por miedo a conocerla. Nuestro corazón no ha dado muestras de pertenencia. El rostro de la fraternidad y solidaridad se evaporó antes de llegar su sombra a la tierra. Lo que hay es complejo de superioridad en el manejo. Por eso quienes predican y no aplican están aún más lejos y viven con más profundidad la caverna. Todos estamos peores que esos hipócritas del cuento..

Al pasar por el pedazo de cielo de nuestro nacimiento y recorrido, hemos comido carne de cerdo. El ‘puerco’ tiene mas valor dentro de la alimentación y presta mejor servicio a la razón y se hace compañía antes de ir al matadero. El chancho resultó de mejor inteligencia que los amigos. Fueron miles de veces durante nuestra vida que nuestro paladar saboreo de diferentes maneras la comida marranera. En algunos lugares del globo, la carne de cerdo llena los estómagos de fuerza y energía sin alterar el metabolismo evolutivo de la razón. Sabemos que son muchos los terrícolas que se prohíben comer la delicia. Quienes se creen médicos por ir a las universidades, afirman que no es la carne de cerdo la que enferma la salud sino aquellos alimentos que ingerimos cada día y que fueron ya preparados días atrás de consumirlos.

Los cerdos no pudieron lesionar nuestro cuerpo y uno que otro llenó de fantasías nuestra sentida imaginación. Algunos creyeron que recibían inteligencia y sabiduría del marrano y murieron sin descubrir su origen. Los mismos cerditos quitaron el hambre a los humanos que iban a la guerra. El cerdo no es la comida preferida de ciertos paladares. Esos en escasez se contradicen y afirman que no les afecta. Hay otras carnes entre las preferidas como la de: ternera, conejo, camuro, cabra, y gallina criolla sin mencionar hoy aquellas que nos ofrecen la variedad de peces y aves. La primera vez que entendemos su sabor creemos que antes no habíamos disfrutado comida alguna. Somos tan variables que el plato del día nos hace cambiar de parecer. No es la carne el mejor alimento pero esa retira el hambre sea de cualquier animal.

Los verdaderos vegetarianos pasan primero saboreando de carne en carne. Los otros que se han hecho llamar científicos dicen que el hombre puede comer de todo sin temor a enfermarse. Al parecer esos sostienen el mismo cuento que ya se había escrito desde antes de invadir la tierra: “No es lo que entra por la boca lo que contamina sino lo que sale fuera de ella”.

Algunos mortales terrícolas creen que pueden jugar al sexo con varones y mujeres. De hecho hemos visto a varios que aunque se casan con una mujer siempre buscan la compañía de un varón para sus fantasías sexuales. Otros usan a los que hemos llamado animales para sus desviadas fantasías. Han nombrado como defensores a los psicólogos que también se han cosechado para pervertir las comidas y la sana alimentación. Cuando hablamos de la carne de cerdo no sólo nos referimos a la comida que ingerimos. No se puede afirmar que tenemos preferencia por la carne de cerdo y/o al mismo tiempo decir que en la misma frecuencia por la de res.

Si medimos la frecuencia de nuestra preferencia, los otros ‘sabios’ encontrarán que tenemos preferencia por la carne criolla. En los países en donde no abundan las gallinas criollas los hombres consumen carne de murciélago. Para evitar el desprecio por la misma sostienen que allí son herbívoros. Todas las gallinas, gallos y pollos modernos de las grandes ciudades, son en serie y de incubadora. No es sencillo conseguir una gallina criolla en las capitales. En México se dificulta encontrar en la ciudad capital una de esas. En la “Franja de Gaza” vimos como “un gallo kikiriquí” canto en medio de la masacre que ocasionó Israel sobre los mortales humanos de Palestina. No sabemos que carne consumen los gobernantes de aquellas naciones que gustan de guerra y muerte. Los periodistas deberían preguntar a aquellos que disparan sus rifles, morteros y proyectiles: ¿Qué consumen sus estómagos que los hace inmunes para asesinar la vida y destruir la naturaleza sin medir las consecuencias?.


La calumnia no está en la boca de los cerdos. El calumniador no hace parte de la familia de los puercos. La decencia de los cerdos nos ha transmitido honradez y pulcritud hasta en el brillo de su carne. Deberíamos elegir de presidente en el futuro a un cerdo mayor. El cerdo no estaría en condiciones de traficar con lo ilícito y la razón se fortalecería al lado de la verdad. Los nutricionistas recomiendan la carne de cerdo pero que no sea de lechoncito y/o lechoncita. Hay un grupo de estos mismos que afirman alejarnos de los cerditos.

viernes, 13 de febrero de 2009

DESDE NIÑO ME ACOMPAÑAN LAS MULAS


Antes de nacer, mis padres se movieron de una ciudad metropolitana, a un pequeño pueblo llamado Puerto Nare. Ubicado sobre la imponente cordillera del Departamento de Antioquia, dentro de la República de Colombia. Nuestra casa vivienda comandaba una extensa región llamada “La Sierra” y sobre el terreno, una hacienda en donde los labriegos cultivaban yuca, plátano, maíz, cítricos, piña y una que otra fruta montañera. El ganado, cabras, cerdos, perros, gatos y ovejas, escasamente asomaban la cabeza sobre la gran roca color grís que ha dado uno de los mejores minerales que usa América Latina en la construcción de sus casas, chozas, cambuches, ranchos, carreteras, puentes y edificios. La vista paisajística aunque trágica, es hermosa como para los enamorados de siempre. “Cementos Nare” perdió a muchos de sus trabajadores que caían al vacio, estrellándose sus cuerpos contra las gigantes piedras y trozos de roca, que estaban en forma natural a la vera del camino y muy cerca a la represa de agua que daba electricidad a unos pocos. Viudas, viudos y huérfanos lloraban sobre los cadáveres de sus progenitores, mientras la empresa giraba cheques irrisorios en cada accidente a los dolientes de los obreros.

Mi madre gustaba de las delicias y comidas exquisitas que se preparaban en las tres ciudades mas importantes del país: Queso, yogurt, galletas, mermeladas, jugos, cremas, enlatados, ropa, emparedados, revistas, periódicos y golosinas, pasaron muchas veces el peligro del lugar custodiados y ceñidos al lomo de los asnos de la historia. Los contactos y los mismos miembros de la familia materna, los enviaban con horario inglés a flete de emperador. Todo nos llegaba sobre los burros. El cartero tenía entre sus aliados a las mulas. Ellas cargaban un cajón hermético que les permitía, cumplir ‘honradamente’ al gobierno postal, con las encomiendas del ayer. Las mulas tenían sobre su figura el bulto de cartas, la comunicación, mensajes y paquetes. Aún no existía ni en sueños el Internet. Había pobreza en la mente de los hombres y no alcanzaron a tejer una autopista. Los ricos mezquinos y miserables, caminaban como moribundos sin zapatos en sus labores. Los citadinos siempre eran mirados por los pobladores del lugar, como si llegaran de otro planeta. Con cierto desprecio y discriminación. El orgullo estaba allí entre los dos bandos. La hermosa raza negra humana, no era aceptada por los mulatos, mixtos y zambos. Todos de cierta manera se sentían de raza blanca. No admitían que sus ancestros traían la semilla mezclada con la real vida.

Mulas, yeguas, burros y burras, eran los mejores amigos y vehículos. No se habían construido carreteras. Cada camino era una trocha que producía vómito observarlas. Las yeguas y los caballos eran exquisitos. Se rebelaban para atravesar la faena. Varias mulas y asnos cayeron con carga al precipicio. Otras se devolvían con sus aperos sin llegar a cumplir la tarea. Mi madre tuvo dolores de parto un 17 de Diciembre a las 10 de la mañana. Tres trabajadores en compañía de mi padre y dos empleadas, la amarraron a lomo de burro y con un cinto en su cadera y otro en su espalda, fue ligada a una fuerte mula vieja, que la llevó segura hasta pasar el peligro de la terrible montaña. Así ella llegó al único hospital de la región en donde sólo atendían a quien tuvieran dinero y prestigio. Ningún ciudadano del común denominador era admitido dentro a no ser que mostrara joyas o algo de valor o que por el apellido le dijeran “Don”. La solidaridad desde entonces estaba empezando a desaparecer de la zona.

El día permitió que este terrícola llegara al mundo a la 1.00 de la tarde en una cama con sábanas blancas y limpias de ese centro hospitalario. No todos los niños eran tratados de la misma manera. “Ironías de la vida y contradicciones del mundo moderno”, dice el poeta para no morir de tedio. Tres enfermeras y un médico procedente para la ocasión de la ciudad capital de nombre Leonardo, atendieron con lujo de detalles el parto y recibieron su pago. Por eso afirmo sin equivocarme: Siempre desde niño me acompañan las mulas. Ellas me transportaron con seguridad desde antes de nacer.

Las mulas han estado cerca a mi vida y a mis reflexiones. Hoy recuerdo la historia que reza: “Al niño de Belén también las mulas lo siguieron desde el pesebre y una de ellas cuidó y calentó su lecho que hizo de pobre cuna”. Un inteligente pelafustán ha dicho en los últimos días: “Las mulas están también en Internet”. Hoy le digo que también algunas nos leen y nos utilizan para sus cargas. No tenemos la culpa que la civilización no haya llegado a todos los lugares y que aún le recarguemos el trabajo a las inocentes mulas.

Algunos varones y mujeres han entendido que hay que ayudarle a las mulas en sus cargas. No podemos seguir usando a las mulas para llevar nuestras responsabilidades. El Internet es solo una herramienta de comunicación no le debemos tener miedo. Se debe apoyar con amor el trabajo de los asnos y del mismo ganado caballar. Las mulas se deben defender. No se les debe someter a “ciertas labores” que arruina el futuro adulto de los varones adolescentes.

Las naciones civilizadas y desarrolladas usan el Internet para todo. Quien no pone en Internet su programa o negocio está por fuera de la comunicación. Los mismos que critican el uso del Internet, hoy tienen una página virtual en la autopista del sistema. También es cierto que hay unas que producen interrogantes. Hoy soy muy agradecido con esas primeras mulas que cuidaron a mi progenitora. Las cartas de agradecimiento las podemos enviar hoy en burro. No hay problema. El ser agradecido sobresale aunque sea usando el sistema caballar.

Mi padre decía: “Hijo tenga cuidado porque es mas peligroso el cuervo que el tigre. Usted siempre debe cuidar de mulas y asnos. Esas y esos como el perro son los mejores amigos. Superan al mortal humano hasta con las cargas de oro en las que se les pueden confiar”.

Saludos - Bienvenidos. Greetings - Welcome


Trataré de escribir de una manera sencilla y popular de acuerdo a mi capacidad y talento. Si alguno de los lectores se ofende o cree que mi escrito contradice su pensamiento, diré que algo camina mal dentro de uno de los dos y ambos debemos aprender. A ese o a esos le presento mis disculpas. Cada uno de los mortales terrícolas humanos tenemos nuestro talento individual. No podemos igualar a otro o semejante que quiera que se escriba igual a la respuesta que desea encontrar. Cada día la musa llega de una manera diferente. Entiendo que nadie tiene la última palabra. Algunos se creen superiores lo se y no les tengo miedo y nunca los reto. Sólo la vida es una etapa de tiempo que no dura mas de 100 años y al final nos damos cuenta que nada sabemos. Cada segundo lo debemos utilizar para aprender escuchando a los demás y dejar huella para el amor infinito. Leomas

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